La Bundesliga tiene un problema grave de competitividad, como veíamos hace unos días, aunque lo cierto es que económicamente es una de las competiciones más sólidas de Europa. Según los últimos datos disponibles estos son los ingresos por derechos de televisión de las cinco grandes ligas de fútbol europeas (ingresos por temporada y en miles de millones de euros):
- Premier League: 2.020.
- La Liga: 1.194.
- Bundesliga: 1.121.
- Serie A: 900.
- Ligue 1: 500.
La Premier League inglesa y la Ligue 1 francesa destacan, cada una en un extremo, mientras las competiciones española, alemana e italiana están más igualadas. Los ingresos de la Bundesliga por este capítulo están muy cerca de los de la competición española, en parte porque el mercado local es mucho más importante, lo que compensa su menor repercusión internacional.
En estas condiciones los equipos de la Bundesliga acceden a menores ingresos por otros capítulos (comercial y día de partido), lo que condiciona cada vez más su acceso a los mejores jugadores. Así, la competición alemana ha decidido hacer de la necesidad virtud con tres estrategias:
- Mercados dobles: fichar a jugadores en países como Japón, poco cotizados en Europa, les permite acceder a futbolistas muy sacrificados y que les abren mercado en Asia. Las últimas ventanas de fichajes hacen pensar que se va a replicar la estrategia en Hispanoamérica para acceder a uno de los mercados más interesantes (muchos aficionados al fútbol a los que se puede llegar de forma sencilla por compartir dos idiomas muy similares). Luis Díaz (Bayern Múnich) es el caso más conocido, pero Borussia Dortmund ha incorporado a Yan Couto, tiene atado al talento ecuatoriano Justin Lerma y podría fichar al brasileño Kaua Prates en los próximos días. Recientemente el mismo Borussia Dortmund abrió un perfil oficial de Instagram en español, que en apenas un mes suma 39.000 seguidores.
- Ingresos y audiencia, de la mano: la DFL negocia sus derechos televisivos en cada mercado de forma independiente, pero lo hace siempre buscando ampliar la difusión de la competición. La DFL no tiene clientes, tiene socios, y sus acuerdos así lo reflejan: se ofrecen partidos a diferentes operadores, tanto en abierto como en canales de pago, y se crean estrategias de difusión propias buscando siempre maximizar el alcance y el retorno para las dos partes. Cuando tus socios obtienen resultados es más fácil llegar a buenos acuerdos en el futuro. Los clubes acompañan estas estrategias, como veíamos en el punto 1, adaptando sus estrategias económicas, deportivas y de comunicación a los objetivos comunes.
- Competencia ordenada: cada club tiene una estrategia de comunicación propia, pero todos ellos compiten de forma coordinada, de tal modo que en cada mercado estratégico hay siempre más de un club alemán trabajando relaciones a largo plazo con los aficionados. Esto se nota de forma muy especial en Estados Unidos o en Japón, dos mercados en los que la Bundesliga tiene un seguimiento muy superior comparado con el que obtienen en otros países. Las estrategias seguidas en ambos se replicarán en los próximos años en otros mercados buscando no perder de vista ni a la Serie A ni a La Liga, sus principales competidoras en este momento.
El punto débil de la Bundesliga sigue siendo el poco interés de la competición doméstica, que esta temporada parece ganada ya en enero. Bayern Múnich ha encontrado un círculo virtuoso en el que el éxito en la competición doméstica y su gran repercusión internacional le proporcionan unos ingresos muy por encima de los del resto de equipos alemanes, lo que le permite competir con los grandes de Europa a la vez que debilita la competición doméstica. Paradójicamente para seguir creciendo el Bayern Múnich necesita que uno o dos equipos puedan competir por la Bundesliga cada año. El regreso de Borussia Dortmund a la pelea por los títulos sería la mejor noticia para el Bayern Múnich y para la Bundesliga.