La nueva temporada del Rayo Vallecano comienza con un conflicto abierto con la Comunidad de Madrid sobre el uso del estadio de Vallecas. El club se ha visto obligado a buscar una alternativa y podría jugar unos meses en Burgos. El club madrileño, que viene de una temporada histórica en la que alcanzó la final de la Conference League y mantuvo la categoría con solvencia, quedándose a un paso de clasificarse de nuevo para competiciones europeas, ve ahora como se acumulan los problemas a unas semanas de que comience la temporada.
Sorprende que la Comunidad de Madrid haya detectado serias deficiencias en el estadio y que LaLiga no tuviera conocimiento. Es preocupante que una competición profesional no tenga un mínimo control sobre el estado de unos estadios que reciben cada año a miles de espectadores, aunque podría explicar en parte que la Bundesliga alemana tenga una asistencia media de más de 10.000 espectadores más por partido.
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